La película de la semana: Una bolsa de canicas. La familia contra el poder

El director de Quebec Christian Duguay afronta su mejor película llevando a la pantalla la autobiografía de Joseph Joffo –ya traducida a 19 idiomas–, en la que relata sus experiencias como niño judío en plena ocupación alemana. Joseph era hijo de una familia de peluqueros, que tuvo que separarse para correr menos peligro. Pero nadie garantizaba que se volvieran a reunir sanos y salvos. Se trata de la segunda vez que este libro es llevado al cine –la primera fue en 1975, por Jacques Doillon–.

El planteamiento es muy clásico, e incluso se puede decir que hemos visto ya innumerables películas como esta. Pero eso no es un defecto si la película está resuelta con brillante oficio, como es el caso. A la trama previsible de judíos en fuga acosados por los nazis y los colaboracionistas franceses, se añaden una serie de subtramas muy ricas desde una perspectiva antropológica, y muy bien tratadas cinematográficamente. Por ejemplo, hacía tiempo que no veíamos una relación de hermanos como la que presenta este filme. Se trata de un potente vínculo fraterno, limpio, sano, sin fisuras, con una entrega total, con un amor incondicional e indestructible. Qué diferente de la relación que hace una semana veíamos en el estreno de La cena, con Richard Gere, marcada por los celos y complejos.

También la figura paterna que nos presenta Una bolsa de canicas es memorable, en la línea del Atticus Finch de Matar a un ruiseñor. Un padre que es auténtica y potente referencia ideal, moral y afectiva para sus hijos. Un padre querido y admirado que encarna para sus vástagos lo que ellos desean llegar a ser en la vida. La prueba de la fuerza educativa de una familia levantada con esos mimbres es la madurez que alcanza el pequeño protagonista, Jo, en medio de unas circunstancias durísimas incluso para un adulto. Un niño que vive de la memoria de sus padres.

Por otra parte, es muy significativo el tratamiento positivo que se da a la Iglesia católica. Por un lado, el sacerdote de pueblo que se juega la vida en el tren por salvar a este par de hermanos judíos; por otro, el obispo de Niza, que hace lo mismo frente a las autoridades nazis más implacables. Y a estos dos gestos le corresponde el profundo agradecimiento de Jo, que es plenamente consciente de que estos dos hombres son gentiles que se han puesto en peligro por amor.

Es imprescindible reseñar la increíble interpretación de Dorian Le Clech, de 11 años, en el papel protagonista. Hace gala de una riqueza de registros y de una expresividad, que levanta la película por los aires. Le da la replica un elenco muy coral, en el que destaca el famoso Patrick Bruel, en el papel de padre, así como Batyste Fleurial, Elza Zylberstein o Christian Clavier.

La película obtuvo el Premio Educacine en el Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi. Buena película familiar para esta Navidad.

Fuente: Alfa y Omega | Semanario católico de información

 

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