Cruda realidad / Un juez retira la custodia de una menor a sus padres por negarse a hormonarla

Los padres estaban tomando la decisión responsable y el juez, una autoridad ajena a la familia, está poniendo consciente y deliberadamente en peligro la salud física y psicológica de una adolescente y laminando, de paso, la patria potestad.


¿Se acuerdan ustedes? ¡Ah, qué tiempos aquellos, cuando el gran argumento inapelable del ‘lobby gay’ era el respeto, la tolerancia y el ‘laisser-faire’, y la gran pregunta incontestable, “¿en qué te afecta a ti que los homosexuales se casen?”!

La tolerancia no fue nunca la meta, como hoy estamos comprobando amargamente, como vive hoy en carne propia un matrimonio de Ohio a quien un juez ha arrebatado la custodia de su hija de 17 años porque no permiten a la niña hormonarse para parecer un niño y se negaban a llamarla por el nombre masculino que había elegido.

Porque, ¿qué padres responsables no aceptarían encantados pagar un tratamiento hormonal para toda la vida y las operaciones quirúrgicas que hagan falta a su hijo menor de edad al que le da la ventolera -perdón: ‘descubre’- de decir de repente que pertenece al sexo al que obviamente no pertenece?

España está en cabeza en lo que se refiere a experimentar con cobayas humanos sobre sexualidad

Y no, no se hagan extrañas ilusiones de que eso no le puede pasar a usted, querido lector, en el caso de que tenga hijos pequeños. No es una de esas cosas que solo pasan en América, ni está Ohio precisamente en la cresta de la ola de la modernidad social: España está en cabeza en lo que se refiere a experimentar con cobayas humanos sobre sexualidad, y basta un rápido vistazo a leyes como la que nos ha impuesto en Madrid nuestra presidenta -¡del PP!-, Cristina Cifuentes para advertir que esa horrible distopía está ya entre nosotros.

Un menor de edad no puede conducir, no puede tomarse una caña con los amigos, no puede votar, no puede ir a la cárcel si delinque y ustedes, sus padres, responderán de todo el daño que pueda causar a terceros. Pero puede, en cambio, decidir sin necesidad de respaldo paterno o en contra del mismo que quiere deshacerse del hijo que tiene en su vientre o que pertenece al sexo contrario a aquel con que nació y cuyos cromosomas llevará hasta la tumba. ¿No advierten aquí algo que solo acierto a llamar ‘diabólico’.

Hubo un tiempo, ya lejano, que nuestros ilustrados progresistas esgrimían la Ciencia a modo de cachiporra para ridiculizar a sus oponentes e imponerse a ellos. Hoy se sienten lo bastante fuertes como prescindir de esta coartada y pasarse la ciencia e incluso el sentido común por el forro para sus experimentos de masas.

El 98% de los varones y el 86% de las mujeres que durante la infancia confunden su género, finalmente aceptan su sexo biológico

Recordemos que la disforia de género (GD) está reconocida como un trastorno mental en la reciente edición del Manual de Diagnósticos y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-V), y que el 98% de los varones y el 86% de las mujeres que durante la infancia confunden su género, finalmente aceptan su sexo biológico; sigamos recordando que consumir hormonas sexuales como la testosterona y los estrógenos del sexo opuesto conlleva riesgos graves para la salud, que la ingesta de hormonas puede provocar presión arterial disparada; coágulos de sangre; accidentes cerebrovasculares y cáncer.

Nada de esto sería necesario, pero recordémoslo. Que esos padres de Ohio estaban tomando la decisión responsable y que el juez, una autoridad ajena a la familia, está poniendo consciente y deliberadamente en peligro la salud física y psicológica de una adolescente y laminando, de paso, la patria potestad.

No vemos la tiranía que se nos insinúa porque no viene con uniformes vistosos ni banderas, porque hay urnas y parlamentos, porque no llama a su puerta a las 4 de la madrugada ni el lechero, confundiendo como solemos las formas con el fondo. Pero esta que vivimos deja en muchos sentidos pálida y desleída las tiranías más atroces del pasado porque no va simplemente contra la libertad o la oposición política, sino contra la misma naturaleza.

Si un juez de Ohio puede quitarle la custodia de su hija a un matrimonio porque se niega a contribuir a sus fantasías y a condenarle a una vida de tratamientos hormonales, eso significa que nuestros hijos han dejado de ser nuestros; son solo nuestro en todo lo que pueda perjudicarnos; para todo lo demás, pertenecen al Estado. Bienvenidos a la tiranía del S. XXI.

Fuente: Actuall

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