La falta de protocolos impide detectar a nueve de cada diez superdotados valencianos

El sistema educativo de la Comunitat carece de un modelo de atención para 14.000 alumnos con altas capacidades


Colegio de la comarca del Camp de Túria. Público. Unos 600 alumnos. Dos de ellos diagnosticados como de altas capacidades (AACC), un CI (Cociente Intelectual) superior a 130. La mayoría de la población cuenta con un CI entre 85 y 115, pero superdotados hay en todas partes.

Fuente: Las Provincias

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), un 2% de la población. Por eso, en este colegio valenciano debería de rondarse la docena de escolares con AA CC. ¿Por qué hay sólo un par? «Porque no los sabemos detectar», admite la psicóloga del colegio, que señala la carencia de formación de los docentes, de protocolos de detección y, finalmente, de modelos para el tratamiento, más allá de la buena voluntad del profesorado. En la Comunitat hay más de 860.000 alumnos matriculados en niveles no universitarios. Lo lógico es que se contase con cerca de 16.000 superdotados, niños valencianos con un potencial brutal. Sin embargo, hay detectados algo más de 1.700, un 0,2% del alumnado. En Murcia son el doble, 3.700, un 1,3% de sus escolares ¿Por qué esa diferencia? ¿Es que los niños murcianos son más listos? «Porque aquí estamos en la prehistoria», lamenta Elena García, presidenta de Alasac, asociación de altas capacidades y talentos de Alicante. No se trata de un problema únicamente valenciano. Cataluña registra el menor porcentaje de superdotados de España. Sin embargo, Andalucía concentra el 42% de la población escolar española con AA CC. La clave es la detección.

¿Dónde están los 14.000 superdotados valencianos que no aparecen? A partir de la ESO, entre la mitad y un tercio de ellos comenzarán a aburrirse demasiado. El porcentaje de fracaso escolar entre escolares con altas capacidades oscila del 30% hasta el 50% por falta de adaptación a un sistema rígido que, primero, los ha invisibilizado y, después, los desmotivará.

«Se aburren, empiezan a portarse mal, les riñen y no quieren ir a clase», explican los padres

El porcentaje de detección de superdotados respecto al alumnado total en la Comunitat (0,19%) es el octavo del país, 14 décimas porcentuales por debajo de la media nacional. Si se alcanzase el promedio del país, habría localizados ya un millar más de valencianos con altas capacidades que los 1.679 detectados al finalizar el curso 2016/2017. El pasado mes de diciembre la cantidad se había elevado hasta los 1.756, según datos de la Conselleria de Educación. Si se adoptasen los métodos de Murcia, en vez de 1.700 los escolares con altas capacidades en la Comunitat, serían 10.000. Si se llegase a los niveles que señala la OMS, más de 16.000. Sólo se detecta uno de cada diez. A principios del pasado curso, Educación elaboró un informe donde reconoce que la identificación y evaluación «no se encuentra protocolizada».

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«No hay medios, no hay protocolos y no hay recompensa para los profesores que se forman. Dependemos de la buena voluntad de los docentes, que durante la carrera de Magisterio apenas reciben referencias», señala Elena, madre de un chaval de 17 años y con un CI de 143, un perfil muy habitual entre los que acuden a estas asociaciones. En Valencia está Avast, cuya presidenta es Carmen García, que inició una ronda de reuniones con representantes de la conselleria el pasado 28 de diciembre:

«Faltan muchas cosas pero empezamos a ver algo de luz. Hay predisposición pero partíamos de cero. En el curso 2014/2015 sólo había detectados en la Comunitat 94 alumnos con AA CC. En todos los colegios hay niños con altas capacidades. Sin embargo, algo falla, porque hay profesores que dicen no haber tenido nunca ninguno en su aula. El problema se destapa en la ESO. Pierden la motivación por puro aburrimiento y sus porcentajes de fracaso escolar son paradójicamente, más altos que entre los escolares de inteligencias medias. Como ahora la Primaria son seis años y saltan a otro centro, y la ESO son cuatro, pues hay centros que intentan contemporizar y que sea el siguiente el que se haga cargo», indica Carmen García.

Fuente: Las Provincias

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